Cuando la escuela primaria visita el taller
Una jornada de proyectos con la escuela Heimbach de Fluorn-Winzeln
Ese día, nuestro taller estaba un poco más animado de lo habitual. Nos visitaron 24 niños de la escuela Heimbach de Fluorn-Winzeln, y no solo para mirar. Junto con la asociación de apoyo de la escuela Heimbach, organizamos una jornada de proyectos: tocar la madera, construir por sí mismos, poner en práctica sus propias ideas.

La escuela Heimbach nos visita en nuestro taller
Por qué es importante para nosotros
Creemos en la importancia de invertir en nuestra región y, con ello, en las personas que crecen aquí. No se trataba de organizar una jornada publicitaria montada, sino de demostrar que una visita a una empresa no tiene por qué ser algo formal: que se puede descubrir y experimentar juntos y, al final, sentirse orgullosos de un buen resultado.

Paso a paso se va montando el cierre rápido
Dos grupos, muchas paradas
Al llegar, nos dividimos en dos grupos. Uno trabajó en las mesas elevadoras: taladrar, martillear, atornillar... todo bajo supervisión, pero con nuestras propias manos y prestando especial atención a la seguridad en el trabajo.

En las estaciones no solo se observaba, sino que también se trabajaba
El otro grupo recorrió todo el edificio, desde el taller hasta la administración. Reiner Ruggaber, quien fundó RUWI hace más de veinte años, también se tomó un tiempo para responder a las preguntas de los niños.

Bajo supervisión, pero con mis propias manos
Una casita para insectos para llevar
Cada niño construyó su propia casita para insectos. Y se la pudo llevar a casa.


Para ello, cada niño fabricó un pequeño cierre rápido, a modo de llavero para el bolsillo del pantalón. Un recuerdo de un día en el que uno mismo logró algo.

Se anima expresamente a experimentar
Durante la visita, planteamos una pregunta que hacíamos con toda sinceridad: ¿Qué mejorarían vosotros en nuestra empresa? Las respuestas fueron sinceras, creativas y, en ocasiones, sorprendentemente claras. Mostramos en muchos lugares cómo se desarrolla la innovación en una empresa hoy en día; la impresora 3D con el letrero «Heimbachschule» fue solo uno de ellos.

Y luego estaba la mesa de ping-pong
Ese día descubrimos juntos que una mesa elevadora, a la altura adecuada, también puede servir perfectamente como mesa de ping-pong. Y como un buen día necesita un buen descanso, nos tomamos un pretzel con mantequilla a media mañana.

Lo que queríamos transmitir
Al final, se trataba de algo más que una casita para insectos y un llavero. Queríamos mostrar a los niños que cada uno de ellos tiene capacidad de innovación, y que merece la pena perseguir sus propias ideas.
Gracias a la Asociación de Apoyo de la Escuela Heimbach, con la que hemos organizado juntos esta jornada, al personal docente y a todo nuestro equipo. Días como este son una inversión de tiempo que vale la pena.
